´Yo vivo de los libros y no puedo elegir uno sólo… se enfadarían´


Diego Marín. JULIA ALBALADEJO

JULIA ALBALADEJO Sustituyendo a un amigo durante unas vacaciones de verano como repartidor de revistas tuvo Diego Marín su flechazo con las palabras y con los libros, donde descubrió que se guardaba todo el conocimiento del mundo. Ya entonces decidió dedicarse a ellos y desde hace años, con sus hijos como mejores colaboradores, ha ayudado a todos los murcianos a encontrar el libro que buscaban. Ahora, Diego Marín acaba de ser distinguido como Librero del Año.

Siempre es gratificante que le premien a uno por su trabajo.
Es un gran honor, sobre todo porque es una distinción nacional, que entrega el Gremio de Editores de España. A través de los agentes que visitan las librerías de toda España se presentan unas candidaturas de libreros que pueden destacar por su profesionalidad y eligen uno.

¿Por qué cree que le han premiado a usted? ¿Qué han visto?
Supongo que por la trayectoria que tengo, de mucho tiempo. Desde que empecé me he dedicado a la transmisión de la cultura. Ahora pasa todo muy rápido y mi función es mantener la tradición cultural para las siguientes generaciones.

Una de las claves también habrá sido su capacidad para adaptarse a las nuevas tecnologías, ¿no?
Ahora hay otros sistemas y es fundamental renovarse tecnológicamente y automatizar los sistemas para dar información en el acto al cliente; aunque ahora el público tiene una gran información y mucha gente de la que llega a la librería sabe casi más que yo.

¿Se está notando mucho la crisis?
Se nota en las ventas, han descendido y yo lo entiendo. Yo lo noto, sobre todo, porque hay mucha gente que va a la librería y que, en vez comprar un libro, se anota el título para comprarlo después.

¿Entre los proyectos de la librería está ya la comercialización de los libros electrónicos, los e-books?
Ya estamos tomando contacto con las grandes editoriales, conociendo en profundidad qué es el libro electrónico. Sin duda será una gran parte del futuro. Un nuevo sistema que hay que asimilar que seguro que posee ventajas que hay que experimentar, pero el libro bien editado difícilmente se podrá sustituir.

¿No llegará entonces el día en el que no haya libros de papel?
No creo… aunque muchas veces pienso que es que yo no quiero imaginarlo. Supongo que se alcanzará un equilibrio, que siempre es la clave, y que convivirán los dos formatos.

¿Cuántos libros tiene en casa?
Muchos, pero la verdad es que no sé cuántos. Tengo libros en varios sitios, pero en Murcia hay muchas bibliotecas más grandes que la mía. Lo que ocurre es que yo además tengo al tienda.

¿Alguna joya que guarde con especial cariño?
Me parecería poco serio elegir un libro, imposible. Yo vivo de ellos y no puedo elegir ninguno… se enfadarían.

¿Sabe que hay un grupo en Facebook que dice que 'El mundo se acabará el día que Diego Marín no conozca un libro'?
Sí, lo sabía… y me hace mucha gracia. Estoy encantado de que la gente valore la labor que hago, aunque a los que más ilusión le hace es a mis nietos, que ya quieren comentarlo y todo…

Mucha gente llegará cada día a la librería buscando algún libro, pidiendo recomendaciones o consejos… Ahí tendrá que hacer usted casi de psicólogo, ¿no?
Muchas veces aconsejo o ayudo a cubrir una necesidad. Eso es lo más maravilloso de la función de librero, cuando alguien llega buscando algo pero no sabe exactamente qué. Y tú entonces le vas enseñando cosas, le vas guiando, hasta que surge el flechazo y el cliente descubre que es ese libro el que quería, el que necesitaba. La satisfacción de ese momento es lo mejor, es inigualable.

¿Alguna vez a sufrido viendo como algún buen libro quedaba arrinconado mientras todo el mundo se lanza a por el best-seller de moda?
No. Yo creo que todos los libros tienen su momento, y a veces hay que dejarles que maduren. Si tienen calidad, la gente los descubrirá y llegarán lejos. Yo mientras, los cuido, los limpio… para mí es como si tuviesen vida. Son como mi familia… Bueno, son mi familia.